Motomensajería | Lunes a Viernes 15 a 21 hs
Envíos gratis en compras + 100k
3 cuotas s/interés • 15% OFF efvo

 

Durante mucho tiempo, la alimentación fue para mí algo automático, hasta que recibí dos diagnósticos casi en simultáneo: sudeck y celiaquía. En ese momento me dijeron que iba a vivir con dolor toda la vida.

Esa frase marcó un quiebre.

Con el tiempo, la investigación y la experiencia, entendí que gran parte de lo que me enfermaba no era solo una condición, sino mi estilo de vida. Ahí comenzó un camino profundo hacia una alimentación consciente, respetuosa del cuerpo y de sus procesos.

 

Las primeras pastas de frutos secos las hice para mí, en mi casa.

Fueron un capítulo más de esa búsqueda: alimentos reales, simples, nutritivos, sin atajos.

Cuando me puse en pareja, Diego me acompañó desde el primer momento. Y cuando nació nuestra hija, tomamos una decisión clara: alimentarla de la misma manera, con amor, nutrientes y respeto por la naturaleza.

Cuando cumplió seis meses e inició su alimentación complementaria, lo primero que probó fueron pastas de frutos secos. A partir de ahí, todo empezó a crecer de forma natural: ajustar texturas, mejorar preparaciones, amigas y amigos que me pedían que les hiciera para ellos… hasta que alguien me dijo:

“Amiga, ¿por qué no te ponés a venderlo?

El resto es historia.



Porque los frutos secos concentran muchísimos nutrientes en poca cantidad.

 

 

Porque son sabrosos, fáciles de conservar y muy versátiles: se pueden consumir solos o usarse en preparaciones crudas o cocidas, dulces o saladas.

 

 

 

Son alimentos nobles, completos y profundamente conectados con una forma más simple y consciente de alimentarnos.

 

 

 

 

En todo nuestro proceso de elaboración utilizamos materiales nobles:

vidrio, piedra natural y acero inoxidable.

Elegimos conscientemente evitar la transferencia de microplásticos en todas las etapas de producción, desde la molienda hasta el envasado.

Por eso envasamos en frascos de vidrio. Sabemos que implica mayores desafíos logísticos, pero creemos que cuidar la salud también implica cuidar con qué materiales entra en contacto el alimento.

 

Nuestro valor innegociable

El respeto.

Por las personas, por el alimento, por el medioambiente y también por quienes nos eligen.

Respetar al cliente significa que jamás vamos a resignar tu salud para abaratar costos.

Significa sostener una comunicación limpia, honesta y transparente, incluso cuando eso no es lo más fácil o lo más rentable.

Si algo no es respetuoso, simplemente no es Pura.

 

Más que un producto

Cuando alguien elige Pura Mantequilla, me gustaría que sienta que está siendo parte de un cambio de paradigma.

Que sienta que esto es un regalo para su cuerpo, para su salud física y mental.

Que comer puede ser un acto de cuidado, de presencia y de disfrute.

Soy Kari, médica, mamá y creadora de Pura Mantequilla.

Y este proyecto es la forma que encontré de compartir lo que aprendí: que volver a lo simple, muchas veces, es volver a lo esencial.